| Obituario del Dr. Ralph Steinman (Dr. Leopoldo Flores) |
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“No es necesario acercarse mucho a Ralph Steinman para darse cuenta que pertenece a las grandes ligas”, es sólo una frase con que lo presenté en Chihuahua en 2006. Dije entonces que yo creía haber visto toda la entrega de un científico con Ian MacLennan, o con Jacques Banchereau... hasta que estuve con Ralph, simplemente impresionante. Revisor permanente de artículos para Nature, Science, Cell, Immunology, PNAS (miembro de la NAS), y desde luego J. of Exp. Medicine, JEM (Editor desde los 80's) entre otros; revisor de grants en USA y Europa, y como buen científico estadounidense escribía grants constantemente para mantener un laboratorio de unas 50 personas, publicando al año 15 o más artículos que él mismo escribía; para 2010 tenía 353 artículos y 61 capítulos. Cada año, igual daba conferencias en Amsterdam, Tokio, Chihuahua o Lyon que Río de Janeiro, y desde allí te enviaba artículos que recordaba de tu interés. En todos esos lugares salía muy temprano a correr (le encantó hacerlo por Reforma; y en Chihuahua lo encontré ya regresando a las 5 AM). En sus “lab meetings” revisaba minuciosamente cada proyecto, recordando exactamente qué nuevo experimento o corrección habían quedado pendientes.. de cada uno de sus investigadores. Y desde luego, los famosos “Tuesdays JEM” cuando los manuscritos enviados a JEM se revisaban con un panel internacional ad hoc que él coordinaba. En su Memorial organizado en la U. Rockefeller hace unos días, I. Mellman recontaba que en su posdoc le enviaba manuscritos... cuyas correcciones implacables solían ser más extensas que los párrafos originales. Y si se le enviaban resultados o algún manuscrito muy noche, en una hora (o por la mañana muy temprano) regresaba las correcciones... realmente nos intrigaba a qué hora dormía o descansaba este hombre.
Este investigador realmente excepcional se graduó en Medicina (Magna Cum Laude) en Harvard en 1968 e ingresó en 1970 como posdoc de Zanvil Cohn y James Hirsch a la Rockefeller University donde permanecería 38 años. Imbuído de esta “macrofología” de la época surgió y se separó Ralph, pues a diferencia de, por ej Siamon Gordon también posdoc de Z. Cohn, Ralph puso a las DCs con una identidad muy propia fuera del esquema clásico de los monocitos-macrófagos (S Gordon aún las sitúa allí holgadamente). En 1973 describe y “bautiza” en JEM a las Células Dendríticas (DCs), 34 años después recurriría a sus propias DCs luchando por su vida para contraatacar un cáncer de páncreas diagnosticado en 2007, planeando esto como un experimento más. Nunca sabremos si su sobrevivencia se debió a ello, pero de las DCs se ocuparía hasta su muerte (3 días antes de anunciarse el Nobel), y nos ocuparía a muchos otros en todos los continentes, quizá con excepción de África.
En la Universidad Rockefeller hay un organigrama de los “linajes" de sus investigadores, y aunque en el laboratorio de Ralph había estado antes Rene Dubos (gran personaje en la tuberculosis), en ese organigrama Ralph descendía en línea directa -nada menos que- de Karl Landsteiner, otro gigante de la inmunología... creo que el gran peso de ese otro espíritu aún flotaba en ese laboratorio.
Empecé a tratar a Ralph creo en 1990 en un Congreso en Holanda cuando yo trabajaba LcB en Inglaterra y, queriendo discutir FDCs terminé conversando con el largas cuadras... sobre DCs obviamente. Ignoraba que lo volvería a tratar en Francia cuando presentábamos nuestros trabajos dos o tres veces al año ante un panel compuesto por J Bancherau, K Rajewsky, M Cooper, F Melchers... y Ralph. Tampoco sabía que años después haría un sabático con él en NY. Vino la primera vez a Guanajuato (2000) cuando él tenía 57 años, al presentarlo dije que estaba lanzando la “Operación DCs” para Latinoamérica, donde Ralph aún no tenía “ramas” y cuya base de operaciones sería México; de aquí nacieron los nexos de otros mexicanos con Ralph. Aparentemente esa frase le gustó pues -según me contaron- usaría prácticamente las mismas palabras después en Argentina y luego en Brasil. En esa vez, además de C.U. y Coyoacán lo llevamos al Zócalo y a la “Casa de los Azulejos”, donde la ocasión le permitió bailar.. su hobby era el baile profesional. Le encantó México desde entonces, nos confesó que “había sido una gran revelación venir” y se disculpó por no haberlo hecho antes estando tan cerca. Además de México, de estos países surgieron luego grupos científicos en colaboración con él, y proyectos sobre DCs en Costa Rica, Venezuela y Chile.
Ahora que florece esta burda copia de “fast culture” pues tenemos desde comida rápida, hasta enriquecimientos meteóricos (malhabidos, por supuesto), pasando por el “éxito” de “cantantes” hechos en un mes; nuestra Ciencia no está exenta de estas modernas seducciones; hay investigadores que creen (..ellos...) que con un par de artículos ya hicieron su carrera, también pululan propuestas de proyectos tan rápidos y tan exitosos que pregonan curar en dos o tres años (cuando mucho, dependiendo de la extensión del financiamiento... no de la complejidad de la enfermedad) cuanta aflicción esté en boga. Ante estos nuevos cantos de sirenas, Ralph (como Zinkernagel, como zur Hausen) es un verdadero ejemplo y antídoto: el de la seriedad y el compromiso con el rigor y el juicio crítico legados por arduos siglos de trabajo, y que debieran predominar en ciencia. Ralph -como la mayoría de su estilo- rechazaba instintivamente tanto el “bluff” como la mediocridad en cualquier disfraz, y difícilmente toleraba conversaciones inútiles (“idle chatting”); como en la ciencia, iba directo al grano, a lo esencial.
Descanse en paz querido amigo.
Leopoldo Flores-Romo |